La victoriosa conquista que don Álvaro Baçan marqués de Sancta Cruz, general de la armada, y exército de su Magestad hizo en las islas de los Açores, el año de 1583. Dirigida al illustríssimo señor don Diego Hurtado de Mendoça, marqués de Cañete, señor de las ocho villas, guarda de la ciudad de Cuenca. Alcalde mayor de sacas, y cosas vedadas por su Magestad. Compuesta por Gaspar García de Alarcón, natural de la ciudad de Cuenca (portada).
Conquista de los Açores (licencia).
Conquista de los Azores (aprobación)
El impreso U/1985, conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, es un donativo de María Sandalia de Acebal y Arratia en 1873; pertenecía a Luis de Usoz y Río (1805-1865), presenta un sello en tinta azul “Librera de D. Luis de Usoz. 1873”. Anteriormente era de un tal Sánchez que lo vendió en 1836.
El ejemplar R/1111, en la contratapa anterior posee un exlibris: “Bibliot. de los Caros, Valencia”, pertenecía a Pedro Caro y Sureda, Marqués de la Romana (1761-1811).
El testimonio R/13232 presenta en la portada un exlibris manuscrito tachado.

Gallardo 1863, *2298; Palau 1953, VI, 98269; Wilkinson 2010, n. 9394;
En línea: CCPB000011025-6; USTC n.352289.
Firmada el día 22 de noviembre de 1584 por Jaime Ferruz.
Concedida en Valencia el día 24 de noviembre de 1584 por mandado del arzobispo de Valencia Joán de Ribera, firmada por Miguel Joán Ivorra.
La portada presenta un escudo nobiliario xilográfico del destinatario del poema, don Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete.
Se dan informaciones sobre objetos, lugares y personas mencionadas en el poema.
Datos editoriales del impresor.
Dirigida a Diego Hurtado de Mendoza en la cual el autor declara su atrevimiento en contar los acontecimientos históricos de los predecesores del marqués “a quien tanto deve nuestra nación española”, pide además al marqués que “sea admitido en el número de sus menores criados”.
El autor alude a la fama de los sabios filósofos antiguos, citando a Cicerón, Homero, Polonio, Salomón y Livio, confiesa no merecer fama y pide perdón por la falta que hallarán en su obra, sin embargo declara que incluso la mayoría de los sabios ha sido “reprehendido”. Finalmente concluye declarando que los escritores y autores son reprendidos por los que no saben ni entender obras ni leerlas, por tanto declara: “Al parecer de sabios (de mi voluntad) sujeto la presente obra, y a los demás requiero se contenten ser lectores, y no juezes d’ella”.
Soneto dedicado al rey Felipe II para elogiar su fama y la majestad de su imperio.
Soneto que García de Alarcón dedica a su destinatario para elogiar la fama de su familia.
Soneto en elogio al autor por la veracidad de su poema en contar las conquistas del marqués.
Diego Fernández de Osorio nombra a Julio César, Tullio, Justiniano y a Montemayor para elogiar la valentía del autor.
Pablo de Gumiel elogia a Gaspar García de Alarcón, subrayando sus orígenes de Cuenca.
Soneto laudatorio dedicado al autor del poema. Se nombran a Virgilio y a Homero como poetas ilustres del pasado, señalando ahora las capacidades del autor español cuyas cualidades no son menos apreciables.
Soneto escrito por Diego de Zúñiga para elogiar la obra de Alarcón
Soneto que Alarcón dedica a su ciudad, Cuenca.
Soneto dedicado a Alarcón para elogiar su obra.
Vincente de Miravet, impresor del poema, escribe estos versos esdrújulos para elogiar al poeta y el poema.
El poema presenta un escudo en la portada. Un grabado xilográfico de una torre, con el lema "Torre alva", repetido dos veces, y grabados decorativos intercalados en el texto (f. 53v; f. 80r; f. 93v; f. 108r). Se señala además la presencia de tres letras capitulares.
Es un poema muy raro, quedan solo tres ejemplares notos. “El texto es conocido gracias a una edición que en 1888 hizo Eduardo de Navascués, uniéndolo con otro de Baltasar del Hierro con el título conjunto de Coronas épicas en loor de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, a juicio de los críticos que lo han estudiado, tiene más valor histórico por el relato de los hechos, que calidad poética” (Cayetano A. de la Barrera). Coronas épicas en loor de Alvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz,: los poemas de Gaspar García de Alarcón y Baltasar del Hierro, reimpresos y anotados por Eduardo de Navascués, Madrid, Fortanet, 1888.
Cayetano A. de la Barrera, Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, Madrid, 1863-1889, en: <https://olcades.es/garcia-de-alarcon-gaspar/>.
El Catálogo Universal (Ustc n.336431) y el Iberian Book (n. 9393) señalan una edición de fecha dudosa de 1583. Sin embargo, los ejemplares presentes en la misma página web del catálogo se refieren a la edición de 1585. Se hipotetiza un error dictado por la presencia de este año en el título de la obra.